jueves, 30 de octubre de 2014

A destiempo

Antes escribía porque me leías; 
luego, porque quizá me leerías... 
y cuando ya nada tenía sentido,
simplemente dejé de escribir.

lunes, 31 de marzo de 2014

Sentada en mi ventana

Veo pasar las horas y los días y sigo sin saber quién eres.
¿Por qué ese trato? ¿Por qué la química?
¿Por qué te quedas en el límite?

¿Será que te frenas? ¿Será que te escondes?
¿Será que vives en mi imaginación y no quiero abrir los ojos?

Tus roces, esos mágicos roces me confunden.
Tu hermosa boca me llama, me distrae, me hace regresar a pensarte.
Pues eres cristal pero también eres enigma/
y me quedo quieta esperando tu señal, que nunca llega.

Hoy te beso en la distancia, llevándote conmigo a otros lugares/
mientras miro pasar los aviones sentada en mi ventana...
Y sigue sonando la música del stereo.
Y siguen sonando tus miradas en mi cabeza.

Llegas de pronto

¿Qué es lo que debo hacer para no extrañarte tanto?
¿Cómo hago para escapar de esta profundidad que me ahoga?
Ni siquiera te conozco y llenas toda mi noche.
Ni siquiera me conoces y sé que afecto tu equilibrio.

Hoy llegas de pronto como una tormenta eléctrica
Y me robas el sentido sin darme cuenta.
Eres lluvia fresca que acaricia mis mediodías cálidos/
Pero ese temor que te envuelve calma mi ansia de querer sentir tus labios.

¿Por qué me provocas con esa hermosa boca tuya?
¿Por qué no me besas si es que tanto se te antoja?
En tus brazos puedo sentirlo aunque no me digas nada/
Pues no hacen falta palabras para explicar lo profundo.

Ahora espero que el deseo se vuelva incontrolable
Y que tu cuerpo no pida permiso para darse completo/
Porque el mío tiembla de miedo cuando sabe que estás cerca
Y muere por dentro un poco cuando siente que te alejas.

Sin título

Me conformo con una sonrisa
                       que ilumine mi pesar.
Me conformo con un "buenos días"
                      y un café sin endulzar.
Me conformo con tu voz, 
                   aunque sólo sea una vez.
Me conformo con tu mirada
                    a través de la distancia,
Me conformo con al menos
                      ser un sueño que no es.

Me conformo con quererte
                   sin saber jamás por qué.
Me conformo con tus manos
                        y sin conocerlas bien.
Me conformo con un tierno beso al aire, 
         o alguna palabra que me salve,
Me conformo con ser tuya
                  aunque nunca pueda ser.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Maleficio palabrífico

Resulta pues, que: he escogido uno de los oficios más difíciles del mundo, aunque bueno, en realidad fue más como una revelación divina. La peor parte es cuando la musa –o en mi caso, el muso (creo)-, llega en el momento más inoportuno del día y lo único que aporta el muy bendito, es un nefasto dolor de cabeza que sólo se cura con una copa de licor de absinthe, aunque ahora que lo escribo, la accidental visita de un “hada verde” no suena tan mal después de todo...

Aún así, el arte de manipular las palabras me resulta realmente agotador a veces, pues llegan a haber días en que las frases están tan revueltas en mi cabeza como en un juego de scrabble.  Sería maravilloso poder organizar mis ideas en carpetas rotuladas por tema, por fecha, por tipo de personas, por tipo de contexto y por estado de ánimo. Lamentablemente, mi nivel de IQ no me alcanza para tanto. En fin, sé perfectamente que no debería quejarme. Después de reconocer que mis destrezas verbales no son ni la mitad de elocuentes que las escritas, creo que voy por buen camino.

De lo que sí puedo quejarme es de la maldición que cayó en mí el día que mi madre decidió dedicarse a ser maestra de primaria.  Quizá sea sólo karma, o que fui la primogénita, el caso es que los horrores ortográficos de toda la población de habla hispana del mundo saltan hacia mí como polillas a la luz a cualquier hora del día o de la noche; en el coche, en la calle, en la TV, en el chatroom, en el Facebook, en las revistas... OMFG! Jamás querría ser testigo de la desdicha que sufrirían mis alumnos si algún día se me ocurriera dedicarme a la enseñanza.  Por eso no lo hago, punto.  Mi nivel de tolerancia es minúsculo.  Lo siento profundamente, en serio.

Y bueno, así como hice las paces con mis canas en recientes fechas, he aprendido a vivir con este maleficio palabrífico, no sin antes haber recibido lindos apodos dignos de una nerd venida a menos como Señorita Morfema.  No pasa nada.  De todos modos no creo poder renunciar a mi horrible hábito de analizar cada palabra que me dicen y no me dicen, así como tampoco dejaré de brincar entre líneas de conversación sin volver loco a mi interlocutor virtual con mis pensamientos de alto voltaje y mis convicciones recalcitrantes... Supérenlo.

Pedacito de edén

El agua cae, perfecta, dentro de un verde marco de altos pinos que esconden impecablemente la dorada luz del sol.  Las nubes bailan, tranquilas, en ese inmenso mar azul claro que dibuja sonrisas de algodón e ingenuas ilusiones, para más tarde ponerse su disfraz nocturno colmado de un gran arsenal de lucecitas centelleantes que acompañan, radiantes, a una luna tímida que apenas llega cuando ya amanece.

Al mirar hacia abajo, un vasto y lejano horizonte se oculta tras el nostálgico ocre de los troncos, las apacibles hojas grises, las montañas azuladas y el elegante traje blanco de un volcán extinto en el olvido. La naturaleza se hace casi imperceptiblemente presente en la hierba silvestre, el incesante canto de los pájaros y los delicados murmullos del viento entre los árboles.  El jovial riachuelo que no olvida su cauce, choca ligero contra las rocas húmedas y cansadas en un profundo silencio misterioso, capaz de conceder los deseos más extravagantes, mientras permanezca la dulce sensación de la fresca brisa rozándote la cara.

lunes, 17 de febrero de 2014

Misterioso destino


Hay un misterio que vive en un aquí eterno.
Duermes con él, despiertas con él y permanece, latente...
Es un mudo espectador de lo cotidiano, de lo materialista/
De la contaminación, de lo banal que inunda nuestra vida/
Del quehacer social y el de casa, que a veces abruma.

De pronto algo, alguien llega, aunque no del todo, 
                                     porque la espera continúa.
Interrumpe tu ritmo, altera tu organismo, te sacude/ 
Te expulsa hacia un insólito mundo paralelo donde las calles y las personas son familiares pero irreconocibles...
El dolor abdominal se vuelve presentimiento e incertidumbre/
El deseo ahora es frágil y corre el riesgo de extinguirse.

Pero todavía existe alguien al otro lado del vasto espacio/
a cientos de kilómetros de ondas GSM
que seguro tiene una versión distinta, una explicación lógica y circunstancial/
Porque no todos coexistimos en una misma mente...

Y a pesar de la nimiedad de este vasto universo dilatado,
su inmensidad es apenas suficiente para perdernos en él/
y que nuestros pasos nunca encuentren el camino para reunirse.
Y sólo le toca al destino decidir 
               -si es en esta vida o en cualquier otra-, 
regalarnos la dicha de coincidir por un instante o por una eternidad/
Pues nunca sabremos si los sueños realmente se vuelven realidad.