miércoles, 5 de febrero de 2014
Deliciosa nostalgia
¿Qué fue de aquellas charlas perfectas bañadas en café con leche?
Extraño esa libertad que sólo tienen los que se saben libres.
Quiero bailar y celebrar la vida, quiero decir tantas cosas y no encuentro el momento... el espacio es cada vez menor y de pronto ya no estoy, regreso a un tiempo que ya no es, pero todo parece tan real que mi cuerpo no lo olvida y mi mente se aferra sin poder evitarlo…
Y voy y vengo itinerante más allá y más acá en un sueño diurno interminable.
Mil personas, mil momentos, mil lugares que seguirán lejos.
Abrazos, caricias y el bla bla bla inundado de notas musicales, humo, copas, luz tenue y miradas profundas.
Días de lluvia y soledad, días de sol y fotografías al aire libre.
Tardes de arte y literatura, vino y camaradería.
Noches de locura y deseo, labios que se atraen, bocas que seducen, besos que llegan muy tarde o muy temprano, cuerpos que tiemblan de dicha o de miedo...
Invitados casuales, poemas al aire, canciones y letras que no se olvidan.
Miradas hipnotizantes, cuerpos tibios, sueños realizados e irrealizables.
Baile y sensualidad, erotismo bajo la brillante luz de una luna que concedía deseos, acercaba corazones y reunía espíritus divagantes.
Pláticas divertidas y otras adictivas, palabras repetidas y algunas no pronunciadas en silencios sellados con olvido.
Y las horas se vuelven viento, recorren mi piel y se pierden cargadas de nostalgia y añoranza... ahora vienen, ahora van, ahora se funden en un eterno suspiro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gustaría inventarle música a esa letra...
ResponderEliminar